Uno de los grandes enigmas de la pasión es cómo ansiando tanto hacer el bien acaba uno a menudo haciendo daño. Y todos vivimos con pasión la cosas pero con diferente intensidad.
Llámese ser pasional aquel que hace y dice todas las cosas con pasión, quizás vehemencia y tono sonoro y eso casi siempre se confunde con la prepotencia.

